Luego de muchas bajadas y subidas en mi vida, una vez más inicié este camino hacia la delgadez. A mediados de junio de 2017 llegué solicitando AYUDA porque sabía que sola no podía. No eran solamente los Kilos de más en mi cuerpo, sino los Kilos de más en mi cabeza, mi autoestima, mi humor, el aislamiento (siempre justificado por falta de tiempo o compromisos), y muchas excusas más.
Me entregué sin dudar al Plan, cumpliendo cada una de las propuestas. Sin cuestionar, sin dudar, porque sabía que estaba en buen camino y en buenas manos.
Aprendí a ESCUCHAR, y simplemente HACER. Sentir los cambios y disfrutar de los mismos no tiene precio. Todo viene solo, el espejo va reflejando los cambios, el cuerpo va sintiendo la liviandad, los ojos te devuelven brillo y te va motivando a seguir, a CAMBIAR y a ENTENDER que no es solo bajar de peso, sino aprender a VIVIR saludablemente. Una nueva opción de vida, cambios de hábitos, de alimentación y salir de nuestra zona de confort, que fue lo que nos llevó a estar en ese lugar.
En este momento, en MI PESO, comienzo un nuevo desafío: mantenerme en el mismo, saber aplicar las herramientas dadas y NO OLVIDARME en el lugar que estoy, pero tampoco en donde estuve.
HOY, puedo decirles que lo que siento es serenidad, calma y felicidad. Disfruto del momento porque no solo son los cambios externos, sino también los cambios que se producen a tu alrededor. Si uno quiere, SE PUEDE.
GANÉ confianza, seguridad, rescaté mi autoestima y con ella descubrí sentimientos: a quererme y aceptar a mi cuerpo nuevo, el cual debo seguir cuidando. Vencí miedos que tenía desde niña, me tiré al agua confiada y apoyada por todos mis compañeros de grupo que, sin duda, sin el apoyo de ellos no me hubiera animado.
Gracias al grupo Malvin (hermoso, por cierto), un grupo de amigos que cada vez se consolida más. Por ustedes asumo el COMPROMISO de seguir adelante y sé que siempre están ahí para apoyar y alentar a seguir.
¡¡¡GRACIAS SERGIO!!! Por ser nuestro referente y con tu sonrisa, darnos las palabras justas e incentivarnos a no detenernos y disfrutar del proceso.
