Testimonio Gabriel KMi nombre es Gabriel y ahora tengo 39 años, supe transitar la mayor parte de mi vida como obeso. La última foto donde me vi flaco es de cuando tenía 6 años…el tiempo fue pasando y la obesidad me fue acompañando con todo lo que esto significa. Luego de 30 años y varias dietas con las cuales no obtuve resultados (por culpa mía) tome la decisión de ponerle un punto final a esta situación, la obesidad ya no era una buena compañía. El primer paso estaba dado, la decisión estaba tomada, por lo tanto me contacté con el Dr. Sergio Breitfeld para que me ayudara con el proceso.

Con el acompañamiento de Sergio, su dedicación, sugerencias y seguimiento logré alcanzar el objetivo que nos trazamos. Mi máximo peso fue 162 kilos, comenzando el tratamiento con 138 y al cabo de 10 meses estaba en 90 kilos, habiendo descendido 48 kilos.

El proceso fue rápido en cuanto a la pérdida de kilos, pero con grandes mojones y descubrimientos. Adelgazar es mucho más que perder kilos, es cambiar la forma en que uno se ve a sí mismo, es modificar hábitos, conocerse nuevamente, salir de la zona de confort, enfrentarse a miedos ya que los cambios son muy grandes. El estar acompañado fue fundamental, saber que no sos al único que le pasan estas cosas, tener a alguien a quien consultar en momentos donde todo es cambio, todo es nuevo…

Con el tiempo uno aprende a ver las trampas que se hacía, como todo giraba en torno a la comida, como esta era mi “droga”, cuesta entender que también la adicción puede entrar por la boca.

Lo que más recuerdo y que para mí es un símbolo del cambio, es la posibilidad de elegir como quiero vestirme. Antes de iniciar el proceso ir a comprar ropa era un momento de stress. Lo que más escuchaba de boca de los vendedores era el viejo y temido “como para vos…no hay “, cuando lograba encontrar algo que me entrara (no que me quedara bien) compraba dos o tres siempre es color negro o azul. Ahora puedo pasar por cualquier local de ropa y elegir, es más, en la actualidad tengo ropa color mostaza, coral, rosa, cosa que hace un par de años era para mí imposible, “para que quiero esos colores si ya llamo la atención de todas formas”.

La ropa simboliza mucho más de lo que parece, es lo que representa como nos queremos ver, cuando nos vemos como queremos aumentamos nuestra autoestima y podemos modificar actitudes.

Lo más importante del proceso que pasamos juntos es que logré amigarme conmigo mismo.