EL PAPEL DE LAS DIETAS¿Quien no estuvo alguna vez a dieta? La mayoría, dado que vivimos en un mundo obsesionado por la imagen, llevando a la gente a transitar por dietas locas que lo único que hacen es sumergirnos en una industria de billones de dólares que nos hace pensar en soluciones mágicas.
Las dietas son un experimento de deprivacion, el cual lo comenzamos con determinación ese maldito lunes. Ese lunes de algún mes y de algún año que estamos convencidos que es “EL LUNES”. Que ese lunes con esa dieta vamos a cambiar nuestras vidas. Cuan alejado de la realidad.
Esta enfermedad llamada obesidad nada tiene que ver con cual o tal dieta, tiene que ver con cambiar nuestra manera de ver el problema.
Si la pregunta fuese cual es la mejor opción para lograr un descenso de peso, la respuesta es muy simple, cualesquiera de las dietas disponibles hoy en el mercado. Si replanteamos la pregunta y la formulamos preguntándonos cuál es la mejor opción para bajar de peso y mantenerlo en el tiempo, la respuesta es una sola. No alcanza con hacer dieta. Por lo tanto cuando nos focalizamos en el tratamiento dietético de la obesidad, este será una parte importante en el tratamiento de la misma pero no la única.
Deberemos apuntar desde el punto de vista alimentario a lograr no solo promover un adelgazamiento del paciente sino brindarle una alimentación balanceada que le permita acceder a una mejor calidad de vida.
Si logramos analizar la situación actual de la alimentación en el mundo podremos ver que, junto a una enorme cantidad de personas que se alimentan de modo insuficiente, los habitantes de los países desarrollados tienen problemas alimentarios de signo opuesto: los creados por la sobrealimentación. La paradoja es, además, que disponiendo de redes de supermercados y de productos congelados, disponiendo de los medios para adoptar la alimentación más sana que jamás se haya podido conseguir en la historia de la humanidad, mantengamos sin embargo un tipo de comidas muy nocivo para la salud, con exceso de azucares, grasas animales y proteínas, así como ausencia de fibras y en ocasiones de oligoelementos.
¿Porque entonces nos comportamos de esta manera? Porque no tenemos conocimientos sobre lo que se considera una alimentación saludable; comemos y bebemos lo que nos apetece, y las consecuencias las sufre nuestro organismo.

LOS PROBLEMAS DE LA ALIMENTACION ACTUAL

Desde un punto de vista cuantitativo, consumimos una gran cantidad de alimentos, con el consiguiente aporte de demasiadas calorías. Recordemos que en las poblaciones con muchas personas centenarias la dieta promedio contiene unas 1200 calorías. Entre nosotros, este aporte calórico supondría el de una persona en plan de adelgazamiento.
Pero, además, nuestra alimentación tiene una serie de problemas cualitativos, por exceso o por déficit. En relación a los hidratos de carbono, es el exceso de azucares y la falta de fibra; en relación a las grasas, el exceso de las de origen animal frente a las vegetales; en relación a las proteínas, su ingesta excesiva, y por último, respecto a las vitaminas y minerales, la necesidad de completar la alimentación con oligoelementos.
Por otro lado, aunque la cantidad de alimentos que ingerimos está determinada en cierto modo por las costumbres sociales, por los hábitos personales y familiares, por las preferencias y el placer de comer, es el apetito quien normalmente controla nuestra ingesta de alimentos. A su vez, el apetito viene determinado por nuestras necesidades energéticas.
El hambre y la sed son impulsos instintivos básicos. Sin embargo, carecemos de un instinto que nos permita seleccionar alimentos nutritivos o con determinados nutrientes. Podemos satisfacer nuestro apetito con casi cualquier alimento, pero somos incapaces de distinguir instintivamente entre alimentos ricos y alimentos pobres, en cuanto a poder nutritivo se refiere. Tenemos que aprender a hacer esto sabiendo reconocer los distintos alimentos y estudiando su valor nutritivo.

¿ENTONCES, CUAL ES LA DIETA IDEAL?

Si uno pone en el motor de búsqueda de Google “dietas adelgazar” aparecen 1.390.000 entradas. Si buscamos en la tienda de ventas online más grande que existe, Amazon.com y ponemos “diet books” (libros de dietas) nos devuelve 131,217 entradas.
Con todas estas opciones disponibles, en menos de dos décadas, más del 85% de toda la población mundial va a tener sobrepeso u obesidad. Ninguna dieta mágica o soluciones mágicas que nos quieran vender van a resolver este problema. Invertir en soluciones rápidas solo va a servir para seguir llenando los bolsillos de vendedores ambulantes de soluciones rápidas, que son los responsables en parte de habernos metido en este lio en el que nos encontramos.
Por lo tanto en lugar de hablar de dietas para el tratamiento de la obesidad, hablemos de planes de alimentación que contemplen tanto la calidad como la cantidad de los alimentos ingeridos. Plan de alimentación que debe ser predominantemente vegetal, con residuos (fibra), añadiendo una discreta cantidad de carne o de pescado; que esta comida se debe repartir adecuadamente durante el día y sobre todo, que debe ser complementada con actividad física. Hablemos entonces de un estilo de vida que tendremos que adoptar por el resto de nuestras vidas.

ENTONCES……

Tenemos que entender que estamos frente a una enfermedad sumamente compleja que va a requerir para su recuperación de un abordaje interdisciplinario.
La recuperación de la obesidad va a depender directamente de la cantidad de cambios que la persona esté dispuesta a hacer y el entendimiento, que estos cambios tendrán que ser por periodos prolongados de tiempo. Estos procesos de cambio son procesos lentos, de aprendizaje, personales e intransferibles.
El tratamiento actual de los pacientes obesos no ha logrado erradicar su progresión a nivel mundial. Desde mi experiencia personal la dinámica grupal es hoy en día un recurso valioso para que la persona obesa se haga responsable de su tratamiento y genere un mayor nivel de compromiso consigo mismo, con su grupo de compañeros y con la coordinación.

Otras características del abordaje grupal:
– Se habla el mismo idioma
– No es el paciente solo con la enfermedad
– Red solidaria
– Apoyo diario con las dificultades
– Se trabaja con incorporación de situaciones
– Estimulo diario y refuerzo de autoestima
– Visualización diaria de los resultados que se van obteniendo: descenso de peso, mejoramiento de la figura, trabajo del esquema corporal, etc.
– El paciente está controlado y supervisado
La decisión para comenzar un proceso de recuperación de una patología crónica como lo es la obesidad no es en cualquier momento sino cuando la persona pasa a priorizarse, pone toda su energía en un objetivo determinado y deja de ponerse excusas. Este momento es personal e intransferible.
Para lograr resultados es importante que el paciente tenga claro sus objetivos, trabaje día a día con metas claras y logrables a corto plazo. La aceptación e integración por parte del paciente de la obesidad como enfermedad, es el pilar básico para lograr el descenso y mantenimiento del peso.
Cuando hablamos de adelgazamiento, no hablamos de kilos, hablamos de cambios.

DR. SERGIO BREITFELD

 

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