Se define a la obesidad como una enfermedad crónica de origen nutricional-endocrino-metabólico que puede tener una base genética y caracterizada por un aumento del porcentaje de grasa corporal y una disminución del gasto energético.
La obesidad en personas de mediana edad es considerada factor de riesgo de muchas enfermedades relacionadas con la edad, disminuyendo la expectativa de vida en aproximadamente siete años. Este dato nos pauta que por primera vez en la historia moderna, la expectativa de vida en nuestros países comenzará a disminuir a no ser que el rápido incremento en la prevalencia de la obesidad pueda ser revertido.
La obesidad reúne todas las definiciones clínicas para ser considerada como una enfermedad, estimándose en 1.5 billones de personas con sobrepeso y proyectado a 2.3 billones de personas con sobrepeso a nivel mundial. Presenta un órgano blanco que es el propio tejido adiposo, produce múltiples complicaciones que derivan en mayor incidencia de comorbilidades y mayor mortalidad. Tiene la característica además de ser progresiva, involuntaria, sobreadaptada y de no tener techo.
Cuando se desea clasificar a la obesidad hay que saber que es una enfermedad heterogénea, multifactorial, ya sea por su etiopatogenia, sus características anatomopatológicas, la presentación y evolución de su cuadro clínico, así como por la concomitancia o no de factores de riesgo de salud, lo que determina que se la clasifique en varias formas, dependiendo del factor a considerar.
¿Porque cuesta tanto resolver el tema obesidad? Porque este tiene al menos tres puntos de anclaje. A saber, el componente genético, el entorno obesogenico en el cual vivimos hoy en día y el carácter adictivo de esta enfermedad que esta dado en parte por la personalidad del hombre de hoy, la gran disponibilidad de alimentos de consumo rápido que rápido se comen y rápidamente se transforman en grasa y la conducta adictiva referida a la impulsividad, el pensamiento recurrente y el autoengaño, todos aspectos que iremos desarrollando.
El entorno en el que se maneja un paciente obeso hoy en día es muy complejo. Todo gira alrededor de la comida. Publicidad, promociones de comida rápida, reuniones sociales, almuerzos de trabajo, falta de tiempo, estrés.
PERSONALIDAD ADICTIVA
La adicción se puede considerar una enfermedad mental, física y emocional que afecta por ende todos los aspectos de la vida del paciente. El aspecto mental es el pensamiento recurrente en este caso hacia la comida. Es ese deseo irrefrenable de querer comer algo a partir de un incesante flujo de pensamientos relacionados con la comida. El paciente relata que no hay forma de poder sacárselo de la cabeza.
El aspecto físico esta dado por la impulsividad, es un impulso irracional por comer algo sabiendo que me va a acarrear efectos secundarios, pero así y todo sin medir consecuencias lo termino consumiendo. No hay forma de parar. No se define la adicción por la cantidad de alimento ingerido sino por la mala relación que tenemos con él.
La parte emocional se refiere a la desconsideración total y la capacidad de autodestrucción que tiene el paciente.Por lo tanto consideramos a la obesidad una enfermedad que trastorna el bienestar mental, físico y emocional de la persona. Esta dolencia se caracteriza además por ser involuntaria, crónica y progresiva.
La progresión está dada por el concepto de tolerancia, se busca una gratificación inmediata que va a implicar luego costos emocionales, malestar y culpa. Para lograr el mismo efecto voy a necesitar ingerir cada vez con mayor frecuencia aquellos alimentos que me generan placer y cada vez en cantidades mayores, intentando salir del displacer que genera decir que no al primer bocado. A partir de acá se instala un circulo vicioso a partir del cual la enfermedad controla a la persona.
Según el Dr. Facundo Manes, “La adicción fue considerada durante mucho tiempo como una debilidad moral o una falta de fuerza de voluntad. Por el contrario, actualmente es reconocida como una enfermedad crónica con cambios cerebrales específicos. Así como la enfermedad cardíaca afecta el corazón y la hepatitis, el hígado, la adicción afecta el cerebro, lo secuestra”.
Los pacientes son como si tuvieran una doble personalidad, por un lado quieren verse bien y saludables y por el otro están dominados por su parte autodestructiva que los lleva a consumir más y más. La adicción lleva a estar permanentemente buscando una gratificación que tiene que ser inmediata en búsqueda de alivio y placer. Esto trae consecuencias sobre el cuerpo y sobre el alma (angustia posterior) que voy a tapar con una nueva dosis de alivio. La persona pasa del control y la responsabilidad al descontrol y el nada me importa, del blanco al negro constantemente. Quiere sacarse el problema de encima y no puede.
A principio de este año, el Dr. Arya Sharma, Jefe del Departamento de Obesidad de la Universidad de Alberta en Edmonton, Canadá planteaba una lista de 20 preguntas tomadas de los grupos de Adictos a la comida anónimos para evaluar si una persona es adicta a la comida. Estas preguntas son:
- ¿Alguna vez quisiste parar de comer y no pudiste?
- ¿Pasas todo el día pensando en comida o en tu peso?
- ¿Te encontraste en los últimos tiempos entrando en una y otra dieta sin haber sido exitoso en ninguna de ellas?
- ¿Tuviste atracones con posteriores conductas compensatorias como vomito, ejercicio intenso o toma de laxantes?
- ¿Comes diferente cuando estas a solas de cuando estas acompañado?
- ¿Alguna vez se te acerco un familiar o medico preocupado por tus conductas alimentarias o tu peso?
- ¿Tuviste atracones en los últimos tiempos? Considerándose atracón a la ingesta de grandes cantidades de comida en un corto periodo de tiempo sin importar si es dulce o salado, frio o caliente.
- ¿Tu problema de sobrepeso se debe al hábito del picoteo?
- ¿Comes como manera de fugarte o como via de escape a tus problemas?
- ¿Comes por hambre?
- ¿Alguna vez descartaste comida para volver a sacarla de la basura más tarde?
- ¿Comes a escondidas?
- ¿Alguna vez ayunaste para querer bajar de peso?
- ¿Alguna vez le robaste comida a otra persona?
- ¿Alguna vez apartaste comida para asegurarte que haya suficiente para vos?
- ¿Alguna vez exageraste con el ejercicio para poder controlar tu peso?
- ¿Alguna vez calculaste las calorías quemadas versus las calorías ingeridas?
- ¿Te sentís frecuentemente culpable o avergonzado por como comes?
- ¿Seguís esperando a que llegue “el momento” para comenzar a adelgazar?
- ¿Te sentís sin esperanza alguna acerca de cambiar tu relación con la comida?
Estudios recientes publicados por la revista Appetite demuestran que 15% de los adultos que buscan opciones terapéuticas para su obesidad alcanzan los criterios diagnósticos de adicción a la comida.
Concluimos que estas personalidades adictivas tienen un origen en común que es la insatisfacción y la búsqueda permanente del placer inmediato que diluya rápidamente todo aquello que me lastima, me genera dolor, me enfurece, etc. Curiosamente intentan frenar el dolor con un nuevo dolor, tapar un problema con la consiguiente aparición de uno nuevo como lo es la dependencia a aquella sustancia calmante.
DR. SERGIO BREITFELD

