La obesidad está considerada un factor de riesgo para el desarrollo de diferentes tipos de patologías no solo por el simple aumento de peso sino porque predispone a la liberación de unas hormonas llamadas citocinas que provocan un estado inflamatorio crónico y de esta manera la asociación con distintas patologías como ser artritis, patología cardiovascular, diabetes, insuficiencia renal, cálculos en la vesícula, apnea del sueño, incontinencia urinaria, disfunción sexual, infertilidad, fatiga crónica, depresión y desarrollo de distintos tipos de cáncer como vamos a desarrollar a continuación.
Según cifras del Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos, se estiman que alrededor de 84000 nuevos casos de cáncer por año están ligados a la obesidad.
Dentro de los tipos de cáncer más frecuentemente asociados a la obesidad tenemos:
- – Cáncer de mama
- – Cáncer de colon
- – Cáncer de útero
- – Cáncer de riñón
- – Cáncer de esófago
- – Cáncer gástrico
- – Cáncer de hígado
- – Mieloma múltiple
- – Meningioma
- – Cáncer de páncreas
- – Cáncer de vesícula biliar
- – Cáncer de ovario
- – Cáncer de tiroides
La conexión entre la alimentación basada en alimentos ultraprocesados con alta carga de azúcar, la obesidad y el cáncer se resume básicamente en una cosa, resistencia a la insulina. Se han sugerido varios posibles mecanismos para explicar cómo la obesidad puede aumentar el riesgo de algunos cánceres.
Las personas obesas tienen con frecuencia una inflamación crónica como ya mencionamos, lo cual, con el tiempo, causa daño celular que puede conducir al cáncer. Las personas con sobrepeso y las que tienen obesidad tienen más probabilidad que las personas normopeso de tener estados o trastornos relacionados con inflamación local crónica o que la pueden causar y que son factores de riesgo de algunos cánceres. Otro mecanismo es que el tejido graso produce cantidades en exceso de estrógeno, y concentraciones altas de esta hormona se han asociado con riesgos mayores de cánceres de seno, de ovario, y endometrio entre otros.
Las personas obesas suelen tener mayores concentraciones de insulina en la sangre y del factor-1 de crecimiento semejante a la insulina (IGF-1). Esto como mencionamos anteriormente lleva a una resistencia a la insulina, estado que precede a la formación de la diabetes de tipo 2. Las altas concentraciones de insulina y de IGF-1 pueden promover la formación de cáncer de colon, de riñón, próstata y de endometrio.
Otro mecanismo que lo mencionamos al comienzo es el aumento de unas hormonas inflamatorias llamadas citocinas en la persona con sobrepeso u obesidad. Estas hormonas inflamatorias pueden estimular o inhibir el crecimiento celular. Por ejemplo, la concentración de una adipocina llamada leptina, que parece promover la proliferación celular, en la sangre aumenta con el aumento de la grasa corporal. Y otra adipocina, la adiponectina que es menos abundante en las personas obesas que en las personas de peso normal, puede tener efectos anticancerigenos.
La alimentación que llevamos hoy en día como ya mencionamos es una dieta rica en azúcares refinados y las células cancerígenas necesitan de los mismos para crecer. Por lo tanto para prevenir que estas se formen debemos eliminar la fuente primaria de azúcares refinados que es básicamente la comida ultraprocesada.
En suma, acá les explique brevemente y de manera muy sencilla como la manera de comer puede aumentar las probabilidades de desarrollar distintos tipos de cáncer y de esta manera afectar seriamente la calidad de vida de la persona. La prevención sigue siendo la clave, comer saludablemente y ejercitarse para de esta manera disminuir los riesgos no solo de padecer cáncer sino otro sinfín de enfermedades crónicas.
DR. SERGIO BREITFELD sergio@drbreitfeld.com

