¿Alguna vez imaginaste hacer un paralelismo entre tu proceso de adelgazamiento y una escalera mecánica?
Vayamos primero a la subida de peso. Al igual que cualquier escalera mecánica que sube, una vez que comienza tu aumento de peso, este se da de manera progresiva, constante y sin pausa. A diferencia de las escaleras de los centros comerciales que tienen niveles en los cuales se detienen, tu subida de peso no tiene techo. Va y va hasta niveles que uno jamás pudo imaginarse que iba a llegar.
¿Que sucede cuando queremos emprender un proceso de adelgazamiento? El pensamiento mágico, fantasioso de la persona con sobrepeso ira a buscar la escalera mecánica que baja, para que su adelgazamiento sea fácil, sencillo y sin esfuerzo alguno. Para su sorpresa, dicha escalera no existe. Tu proceso de adelgazamiento tendrás que hacerlo por la misma escalera mecánica que subiste, pero esta vez a contramano. ¿Alguna vez de niño intentaste bajar por la escalera mecánica que sube? ¿Difícil no? Así pues será tu proceso de adelgazamiento y posterior mantenimiento.
¿Porque a contramano? Porque cuando nos proponemos adelgazar vamos a contramano de nuestra propia biología diseñada para gordo y no para flaco. A contramano del entorno, entorno obesogenico en el cual todo tiende a la obesidad. A contramano de nuestra propia cabeza que nos va a pedir insistentemente comida y mas comida. A contramano de nuestra propia historia. Por lo tanto, debido a todo esto, el adelgazamiento será difícil pero no imposible. Bajando a contramano por la escalera mecánica que sube tendremos que hacer nuestro máximo esfuerzo para poder llegar al primer escalón, difícil pero totalmente posible.
¿Que pasa cuando llegamos al primer escalón? (Normopeso). Nuevamente nuestro pensamiento fantasioso nos llevara a querer pegar un salto y bajarnos de la escalera mecánica. Basta de esfuerzo, ya lo logramos!. Al querer hacerlo nos daremos cuenta que estamos atados a la escalera mecánica y no nos podremos bajar. ¿Porque esto? Porque estamos frente a una enfermedad crónica que no se cura, se controla. Por lo tanto, parados en ese primer escalón tenemos dos opciones. O nos quedamos parados y en cuestión de segundos seremos empujados hacia arriba como un resorte (vuelta al máximo peso), o seguimos caminando a paso firme y constante (mantenimiento).
Hay dos opciones, no más. Qué decisión tomar depende de vos. Depende de vos seguir quejándote por lo que toco, por esos kilos de más que tanto te molestan o entender que está en vos la solución y decidir cambiarla. Finalmente, todo depende de vos. Lo único que tengo para decirte es que en caso que decidas seguir caminando a contracorriente, todo ese esfuerzo valdrá 100% la pena.
Qué tal si lo intentas!
DR. SERGIO BREITFELD

