DEJAR TU ZONA DE CONFORTEscucho a diario personas con sobrepeso quejarse por su falta de habilidad para adelgazar y mantenerlo en el tiempo. Que no pueden con esto y con aquello. Que quede claro que nadie es culpable por llegar a donde llego y que nada tiene que ver la voluntad en todo esto. Acá hay fisiología, neurotransmisores, hormonas y un organismo al cual no le gusta dietar.

Dale a tu organismo alimentos de  buena calidad y deja que tu organismo haga el resto, pero no por un día o dos, por siempre. Quizás la mayor dificultad no esté en adelgazar sino en cambiar una forma de ser y de vivir. Capaz que tengo que cambiar la perspectiva desde donde veo este problema llamado obesidad. Capaz que siempre puse el foco en el problema en sí y no en cómo salir de el. Arrancar un proceso de cambio desde el padecimiento, el no puedo, lo intente todo y nada funciono, soy así, cada vez que baje volví a subir es muy difícil. En lugar de poner el foco en el problema en sí, ponelo en cómo salir de él. Rodeate de las personas que vos creas que puedan ayudarte en este proceso de cambio y enfrenta este nuevo desafío con alegría. Seguramente pienses que convivir con el problema no tiene nada de alegre y te entiendo, pero pensa que vas a empezar a salir de él y eso tiene que hacerte sentir feliz. Mira las dificultades o problemas que la vida te puso como una preciosa oportunidad para crecer. Convertí estos problemas en desafíos, desafíos que van a ayudarte a desarrollar tu carácter, crecer y tener la preciosa oportunidad de transformar tu vida.

La palabra transformación quizás asuste, pero más asusta quedarme como estoy. Quedarme como estoy es quedarme estancado, siempre en el mismo lugar privándome de todas las oportunidades que me da la vida para vivirla a pleno. Quedarme estancado es permanecer en mi zona de confort, que de confort no tiene nada. Es simplemente una zona segura, conocida, donde como un loop repetimos lo mismo una y otra vez. Una zona donde todos los días son iguales, donde no hay nuevos desafíos, no hay riesgos. ¿Y si quizás este problema venga de la mano que no me animo a arriesgar? Capaz que hemos terminado un ciclo y tenemos que prepararnos para una nueva etapa en nuestras vidas. Pero no tengas miedo, da un paso a la vez, y luego otro y otro más. Sin pausa, volviendo a confiar en vos, creyendo en tus potencialidades, ampliando tu campo visual, empezando a visualizarte en otro lugar. Tenes un mundo de posibilidades a tus pies, no te culpes, quizás no fuiste capaz de verlo. Esta propia enfermedad, llamada obesidad te puso una venda en los ojos y no te permitió verlo. Es tiempo de correr el velo y empezar a escribir otra historia.

Animate, no te vas a arrepentir.

SERGIO BREITFELD
sergio@drbreitfeld.com

Continuar Leyendo

Si te pareció interesante este artículo compartelo