Además de engordar, picotear entre horas tampoco resulta saludable. Pues a menudo, los alimentos que elegimos para este mal hábito son alimentos ricos en grasas saturadas, azúcares y harinas refinadas.
Muchas veces, el picoteo está más relacionado con un mal manejo del estrés, por ejemplo, que con el hambre”; damos una respuesta “inapropiada” a nuestros estímulos.
Para esto es fundamental estructurar y planificar comidas en lugar de tomar lo que sea, de pie y sin darse cuenta.
Cuando llegamos a casa después de superar un día duro de trabajo es mucho más frecuente caer en la tentación de abrir la heladera.
Mejor descansar, beber agua en lugar de refrescos y “diferenciar la sed del hambre”. Las consecuencias del picoteo son muchas. Este tipo de conductas inapropiadas son frecuentes en dietas no saludables. Si las llevamos al extremo, incluso pueden conllevar trastornos en la conducta alimentaria.
Por su parte, la neurociencia ha identificado diversos neurotransmisores implicados en la adicción: la dopamina juega un papel principal cuando se adquiere una dependencia.
Las sustancias adictivas activan el sistema de recompensa, pero los alimentos por sí mismos no presentan estas características.
La adicción a comer es un fenómeno conductual. Nuestro comportamiento moldea las neuronas como si estuvieran hechas de plástico. El aprendizaje de determinadas conductas activa y desactiva el sistema de recompensa. Las personas desarrollan impulsividad a la comida empujadas por sentimientos positivos que el cerebro asocia a este acto. Se trata, pues, de poner un poco de orden en un comportamiento desmarañado. Y si no quiere renunciar a picar entre horas, siga al menos estos consejos:
Consuma entre horas de forma planificada, seleccionando alimentos saludables, sin recurrir a lo primero que encuentre en la heladera, que acostumbran a ser alimentos calóricos, ricos en azúcares, grasas y harinas refinadas.
Planifique su alimentación si va a pasar todo el día fuera de casa. A menudo procuramos organizar las comidas principales pero no pensamos en lo que comeremos a media mañana o media tarde.
La compra es el primer paso para poder organizarnos correctamente y tener a disposición aquellos alimentos necesarios. Procure realizar la compra cuando no sienta apetito, para no comprar más de la cuenta y no caer en tentaciones poco saludables.
Realice actividades entretenidas para liberarse de la ingesta por aburrimiento.
